29 de noviembre de 2008

1 de Diciembre


28 de noviembre de 2008

La Antesala Blanca

Allí dónde se fraguan nuestros miedos y locuras, dónde el sudor se hace más helado y las manos tiemblan. Allí apartados de falsas vanidades, unidos en el mismo llanto, saturados de malas noticias, de comportamientos extraños, de batas verdes y azulejos fríos. Allí suele comenzar el fin de las promesas, de las vidas, de los rastrojos humanos medidos por kilos, por bidones de plástico verde con despojo y llanto. En la antesala de la despedida, del desconsuelo, del beso último sobre la cara fría. Allí dormimos el sueño eterno de vernos hundidos, apartados de risas y fechorías. Allí todo es serio, inhumano, de luz blanca, fría y sombría.

Sala de espera que nada espera, que todo lo intuye, que duerme a deshoras esperando un diagnóstico de lágrimas, un encogerse de hombros ante la evidencia. Nada es más alto que el techo del quirófano, nada más verde que la mascarilla que cubre el rostro, nada más frío que el bisturí que roza a tu corazón herido. Allí en la antesala blanca sufre un amigo, un padre, una madre, un cielo que ha perdido su azul en medio de tanta pena acumulada.

Allí solemos arrancar de una bofetada nuestras neuras, saboreamos el rancio sabor de lo incomprensible, adornamos de pureza la angustia que nos ahoga y rezamos, acaso en silencio rogamos, morimos por desear un sueño que no despierta. Allí nos estrechamos la mano con el sudor siempre frío del miedo, y acurrucamos nuestra mirada, y nos tocamos la nuca cansados, acariciamos el pelo, nos derrumbamos en fetales posturas mordiendo las rodillas de impotencia. Allí en la antesala blanca de paredes claras, de duros asientos y máquina de café, de colillas disimuladas en la ventana. Allí nace el fin, allí en esa sala sin esperanza.

19 de noviembre de 2008

¿A cuento de qué....? (Parte IX)

Nos cierran las puertas con el pestillo roto, las ventanas selladas de silicona y una rendija tan oscura que solo entra polvo. Las ganas de vivir se me acumulan día tras día. Un puñado de sol en la palma de mi mano, toda la vida escondida entre los dedos. Me bajan la autoestima y me suben los precios, saboreamos nuevos placeres que se prohíben nada más ser inventados. La nieve ya no es blanca ni azul, es gris transparente, más fría y ausente. Los despachos de vivos colores que engañan los acuerdos; atrás quedaron los cueros, el humo de los cigarros, el apretón de manos. Ya solo queda la letra pequeña sobre azul oscuro, el anuncio saltarín de vivos espectáculos; y el engaño, el engaño sin disimulos. Solo me falta media talla para ser como tú, medio renglón torcido en mi vida para parecerme a ti. Ser prefecto en la inteligencia necia de los feos, en el aparcamiento inventado de los sueños. Todos me inventan para parecerme a ellos, todos me crean para ser mis dueños. Todo el dinero quieren de mi virgen cartera, hasta las fotos antiguas de amor que un rincón lleva. Solo pisamos los árboles caídos al pasar, las ramas muertas manchadas de alquitrán. Un andamio doblado nos cambia de acerado, unos guantes de látex sobre la dentadura, una jeringa fría que nos cura de tantos males.

Me inventan a diario, me callan la boca con sus ruidos, y sus músicas y sus retahílas de ecos raros. Nos sacuden a cada instante con slogans familiares y ropas sucias y detergentes caros. Nos obligan a retroceder en nuestra cultura, bajando el ánimo, ordenando inquietudes, perforando las lágrimas con productos raros. Se satura el pobre de luz navideña y brillan los ojos de los engañados “clase media”. Se suicidan los mercados a tan pobre respuesta. Y yo me río, me descojono por no llorar de pena. La crisis está y si no, pues se inventa. El euro unas monedillas doradas en el bolsillo de pelotillas; el billete una utopía de anhelos sobre la cartera mojada. Nos saturan de telediarios, de noticias vanas de arreglos imposibles. Y mientras.... morimos sin muerte, suplicamos sin voz, nos envejece hasta la mirada. Soñamos con volver a soñar, con llegar a fin de mes. Nos desnudan sin piedad en mitad de la calle, entre acerados de escaparate. Nos ensucian la mirada entre el mercader muerto y el consumista herido. Y ahora, en diciembre, vendrá lo peor.

16 de noviembre de 2008

Un poquito de humor

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14 de noviembre de 2008

Mi amigo Jorge

Mi amigo Jorge, mi querido amigo Jorge, cuyo nombre, espero, algún día me de permiso para decir ya que este es solo un seudónimo, me ha hecho un regalo que es un remanso de agua fresca para nuestra alma cansada, para nuestros años compartidos en muchas y ricas experiencias. Se trata de una poesía ganadora de un certámen, porque, para los/as que no lo sabéis Jorge es un verdadero poeta, poeta de gran sensibilidad y gusto, de uso rico del castellano, de metafóricas experiencias que lo engrandecen en su interior, un interior reservado, humilde, sencillo y culto, extremadamente culto. Dada la belleza del poema y puesto que me ha dado permiso para hacer uso de él, como regalo que se trata, he decidido y creo haberlo hecho bien, compartirlo con vosotros y vosotras para que nos bañemos en la bella esencia de sus palabras.
Muchas gracias Jorge, envidio, y lo digo en serio, tu forma de escribir. Aquí publico tu poema, titulado "Catarsis" para disfrute y enriquecimiento cultural de cuantos hacemos posibles este blog. Un abrazo.


Desde el sombraje de la ausencia,
entre un lienzo de tierra y sus palmeras,
ruedan las manos exploradoras del hombre,
floreciendo cadenas, alimentando rejas,
multiplicando los oxidados fusiles del miedo y la discordia.

Pero si pudiera la nieve, si al menos una nube,
si tan siquiera la risa…

Todos vivieron luchando inútilmente esperanzados.
Todos los vientos movieron molinos
como noches a un sueño;
y el rojo, enhebrando crepúsculos
y el azul, pariendo los cielos.

Pero el alba está ya lejos en tu boca.

Es el sabor a lágrima y sangre, a enjambres y tierra,
el que empuja, en mi mano, a la azul profecía,
el sonoro temblor de la palabra,
el que me hizo vivir y llorar mansamente.

Pero el dolor es menos dolor si está compartido,
al igual que la sangre es menos roja
si hay pocos látigos para muchas espaldas.
Vivir una sombra cogido a otra mano
es menos lóbrego, menos crisantemo,
mucho más confortante, más lirio.

Es por tanto preciso
abrir arco iris en las lluvias de otoño,
despertar mañanas en las noches oscuras,
llenar de semillas los surcos,
empaparse de vida, mojarse la frente
con la luz del amor. El hombre debe, pues,
de amanecer; es preciso brotar al vuelo y al sol.

Aunque bien es verdad que es difícil erguirse,
levantar las rosas con fecundos alientos,
y matar el olvido, abrir las puertas,
dar sabor al limón, florecer las violetas.

Tomad mi arena y mi coral;
compartidlo antes que mi mar se desborde,
antes que se enmohezca mi memoria, nunca después
de que las sombras se enreden en los filos del día.

Y empujad.
No os importe el sudor.
El aliento es escarcha que sutura la herida.
Algún día florecerán los almendros en las manos
para que nuestra risa se abra como una granada madura.

Y ayudadme a luchar. Confortadme.
Hoy he mirado al mundo ante el espejo de mis sueños,
Ahora comparto los cristales con vosotros.

Venid.
No me dejéis aquí,
Mustio, herido, alicortado,
en el borde impreciso del silencio.

13 de noviembre de 2008

Baladas (Pop y Rock)

No dudaréis y estaréis conmigo que las mejores baladas que se han compuesto e interpretado, son las baladas de rock. Son varios los intérpretes, sobre todo los de la música Heavy, que han sabido dar un toque especial a esta forma de componer que llega totalmente al alma. Por ejemplo recordáis aquellas entradas como. Scorpions, The Pretenders, Pink Floyd, Bon Jovi, Boston.... Son temas impresionantes, de toda la vida, baladas que nos hacen soñar e enriquecen nuestro interior.
Aquí os dejo un poupurri de algunas de ellas. Por cierto esta entrada se la quiero dedicar a un amigo, un amigo de la red que hace unas semanas no se nada de él. No se que le ha podido ocurrir, pero ha cerrado su blog y no aparece en sus comentarios ni por este, ni por otros blogs amigos. Me refiero a Kinush. Me gustaría saber que está bien y por qué se ha despedido de nosotros sin eso, sin despedirse, en silencio, sin avisar. Que sepáis que algunos de los que visitáis mi blog os considero fijos y cuando no aparecéis os echo de menos. Vosotros y vosotras sabéis a quién me refiero.



9 de noviembre de 2008

¡La Vida es tan sencilla.....!

De la vida a la muerte solo transcurre una milésima, un suspiro imperceptible, una última queja. De la muerte a la vida quizá sólo un nacimiento. La vida es bella pero no se puede sentir nostalgia de lo que nunca existió. Si no nacemos no anhelamos la vida, no decaemos de no haber existido. Si no creemos en nosotros mismos no sentimos la necesidad de sentirnos unidos en un mismo camino, y eso, seguro, es peligroso, es amoral desde el punto de vista de la individualidad, se torna egocentrismo que conduce al desamor, la segregación, la desvinculación de objetivos comunes.. Es loable una moral humana que avale el amor a los demás, el respeto, la convivencia. Es lícito, por tanto, aplicar unas creencias individuales que nos acerquen a la vida en armonía, en paz, en respeto a los que diariamente nos rodean.

Si observamos, aunque solo sea un poco, si nos paramos a mirar a nuestro alrededor con la limpia mirada del espíritu, sentiremos que nuestra existencia es algo más que un desarrollo económico, algo más que interponer los intereses individuales, algo más que valorar la materialidad que nos hace débiles, algo más que reunir criterios falsos de protagonismo y fanática ilusión de grandeza. Si observamos la vida vemos que todo es mucho más sencillo, más simple y, en el fondo, más enriquecedor. No se puede transgredir nuestra propia evolución, ni ser alquimistas de grandes filosofías; sólo es preciso vivir, sentirse vivo en un espacio-tiempo que nos implora paciencia, sabiduría, naturalidad y, sobre todo, sencillez.

La paz es sentirse único y a la vez unido en hilo invisible a los demás. No hacer de nuestros problemas el detonante de nuestro propio fracaso. El fracaso del vecino, el hermano, el amigo, es nuestro fracaso, nuestra desilusión. No medimos en años el éxito de la adecuada vida que un día nos marcamos, medimos en milenios el avance de la humanidad, entonces ¿por qué no sentirnos con la misma responsabilidad?. Debemos avanzar en el desconcierto de esta existencia que no entendemos unidos a un mismo fin común: La Libertad, libertad con mayúsculas, la que nos hace sentirnos únicos en el ministerio de avalar en un futuro las proezas e inquietudes de toda una humanidad. A nadie van a recordar por su individualidad, pero sí recordarán una época, una historia que, desde hoy mismo, tenemos el deber de hacerla insuperable, mejor, más avanzada, más desarrollada, más inteligente y en pro de la verdad.

Conclusión inevitable, del saber al deber, del tener al compartir, del existir al ser sólo se necesita un segundo de reflexión, un arranque de fuerza y estímulo de comunes objetivos. De rechazar a amar sólo una mirada dulce de compasión, de amistad, de solidaridad. De ser voz inquieta que todo lo destruye, a un silencio de mágica sabiduría que todo lo intuye, lo transforma en sosiego y paz.... ¡La vida es tan sencilla...!

7 de noviembre de 2008

Hoy no se qué escribir

He rebosado de miradas tanta tempestad injusta. Acabo de confesarme vago ante el papel en blanco, ante la mirada guasona de la tecla desnuda. Somos unos cuantos reconocidos en la faz del texto fingido, en las lecturas que no nos enseñan, no nos comprenden. Las palabras salidas de la nada no me ayudan en esta noche de desconcierto; las musas de la inspiración están perdidas en un cajón antiguo del desván y los recuerdos de aquellos días fructuosos de grandes creaciones me angustian ante tanta desavenencia, tanta falta de ideas y recursos. Las emociones no están a mi alcance en esta extraña y rutinaria noche, en este frío desconsuelo de saberme sin proyecto para arrancar una reflexión. No sabe mi mano aguantar el peso de una cabeza fría, sin sugerentes y bellas frases que suelen nacer solas, unidas al corazón caliente que las inspira.

Hoy no se qué escribir. La huella de las injustas letras hacen estragos en mi mente, me saturan de silencios raros, empolvan la memoria con una nebulosa de rápidas secuencias que, en su divagar, no dicen nada, nada sugieren y enseñan. Quedo solo pensando en mil musarañas caprichosas, en el vuelo de conceptos que pasan ante mis ojos sin poder ser retenidos, en la sucia realidad de la mente en blanco, vacía, saturada de una nada evidente.

Aunque, injusto con mis lectores, en un divagar continuo de despropósitos, aprovechando los mínimos recursos de mi explicación, haciendo gala de mi falta, mi descaro, he conseguido, ya, escribir casi tres párrafos. Eso sí, con un orden establecido por el desmesurado descaro de querer comunicar. Con la estrategia oculta de pronunciar una palabra que solo es atendida en su ordenación gramatical, en la real comprensión final de que, efectivamente, no se que escribir. No quiero ser criticado ni malinterpretado, solo, si acaso, reprimido por mi falta de argumentos, por la ausencia de magistrales lecciones que nos engrandezcan y enseñen y en la timidez, siempre del papel en blanco, nos comprendan y acepten. Esas lecciones que dicta el alma y que nos hace reflexionar, unirnos en unísonos pensamientos divagantes que nos hacen suspirar colmando de energías kármicas nuestro interior que se rebela de tanta cotidianidad superficial.

Hoy no se qué escribir. Voy a romper esta retahíla de configuraciones fonéticas con un último párrafo vacío de sensaciones. Voy a saciar mi ansia de escribir con este pentagrama de letras que forman un nada conceptual, un contenido inherente al capricho de la composición. Y si aún me estáis leyendo, agradecer tu interés por haber, si acaso, perdido un poco de tu tiempo. Pero sí, algo he sacado de todo esto; que tengo amigos y amigas que desean encontrar en estos, mis escritos, un pequeño trozo de mi alma. Hoy ese trozo se llama “vacío”, “nada”, “especulativa reflexión”. Muchas gracias.

3 de noviembre de 2008

Allí estaré Yo

Este artículo que os voy a escribir a continuación me lo ha inspirado un comentario que he leido en algún blog. Quiero en él teorizar sobre la religión y el cristianismo sin fanatismos y dejando a un lado el catolicismo que, como poco, deja mucho que desear. Es una visión mas bien filosófica del amor entre los hombres personalizándolo en la figura de Cristo, aunque podría ser en cualquier otra forma humana que engrandeciera la moral entre los hombres. Dicen que es una barbaridad saberse cristiano y no católico. Pues cada uno que reflexione sobre sus creencias porque yo, aún a pesar de ser criticado, pienso que no es lo mismo. La jerarquía e institución eclesial creo que está muy lejana del mensaje primero que Jesús nos dio.
El reino está en cada uno de nosotros. Explorarlo, conocerlo, valorarlo y amarlo haciéndonos merecedores de él, pasa por la necesidad de enfrentarnos a una verdad universal: amar al prójimo como a nosotros mismos. Y la verdadera espiritualidad, el encuentro con Dios está en el día a día, en la calle, en los hombres que sufren por las diferentes desgracias y rencores de la vida. La religión del “golpe en el pecho”, de la misa diaria, no deja de ser un ritual carente de sentido si no profundiza en la raíz misma de eso que procesamos con orgullo en nuestros adentros de pasividad. Todo queda en el mero rito que engrandece ideas pero ridiculiza la demostración pura de esos convencimientos interiores. El que se procesa ateo, agnóstico, miente sin querer en el sentido de su propia vida. La divinidad es inherente a las peculiaridades humanas. Genéticamente estamos programados para un orden establecido, unas pautas que nos marcan la diferencia entre el bien y el mal. Madurar y progresar en ese bien inherente a la condición humana para elevarlo al amor y la entrega a los demás es la conclusión misma de la vida religiosa. Madurar al mal y revestirnos de sus procesos que afectan a la vida del otro es ir en contra de nuestra esencia; igual me da que la llamemos espiritualidad o ética. Diferente sería la creencia en un Dios creador y dueño de todo lo que existe. Pero si analizamos su mensaje, sus enseñanzas, quizá sea lo que menos importe la creencia en esa personalidad divina. Lo importante, al fin y al cabo, es la consecución de un estilo de vida que nos lleve a la realización de su mensaje. Si esto es así, sin querer creemos en él porque sabremos amar de verdad y Dios no es un ser que premia o castiga para que creamos o no en su presencia; Dios es únicamente, con todo lo que eso encierra y supone, AMOR.

La probabilidad, por tanto, de ser religioso sin creer en Dios es auténtica desde el punto de vista de las acciones humanas. No sería lícito separar de la salvación al hombre firme y consecuente con los cánones de la personalidad de Dios. ¿No existe la luz, la electricidad?; ¿no nos beneficiamos de su acción?; ¿la vemos?. Podemos no creer en esa energía eléctrica pero al utilizarla damos fe de ella. Lo mismo ocurre con Dios; podemos dar fe de él aunque no procesemos su existencia como algo material y tangible disponible a los sentidos. Y damos testimonio de él con nuestras acciones, nuestros actos que comulgan con el mensaje auténtico de su divinidad. El espíritu de Jesús, según sus propias revelaciones, viviría eternamente con nosotros, en nuestros humildes corazones que son el verdadero templo, la verdadera casa de Dios.

....Allí estaré yo. Invocando mi pasado y futuro, recordando mi mensaje de humildad y amor. En el corazón del que sufre, asesina, roba, trabaja, siente y vive como hombre. Y seré conciencia viva del mensaje más difícil: amar a los semejantes. Casi siempre olvidado; implorado en momentos de sufrimiento; en la mirada sincera e inocente de los niños, en las montañas y valles; en los pueblos y grandes ciudades; al lado de la prostituta, de la amarga existencia de mis hijos. Y seré por siempre vuestro Padre, Hermano, Amigo. Seré vosotros mismos; árbol de sombra eterna, paraíso después de la lucha, sustento de la tierra y los seres efímeros. Cuando os veáis desvalidos, sin aliento, con la angustia de los horrores humanos pensad que ....Allí estaré yo. Yo, mi espíritu, mi mensaje, mi amor; no la fría y vacía iglesia, la de llantos y oraciones y golpe en el pecho.

1 de noviembre de 2008

¿Halloween...?; No, gracias

¿Halloween...? No, gracias. Me parece que ya estamos lo suficientemente americanizados como para dejarnos influir por una fiesta, entre comillas, que no es nuestra, no nos identifica con nuestra realidad cultural y tradicional y que se asemeja a las ridículas manifestaciones populares de ese país llamado Estados Unidos. Vivimos un tiempo cuanto menos raro en simulaciones de caracteres mímicos que nos hacen doblar, copiar, sustituir e imitar situaciones de fuera de nuestro entorno hasta el punto de perder nuestra propia idiosincrasia, nuestra rancia y sabia forma de vivir y sentir las festividades.

En estos días celebramos la festividad de “Todos los Santos” y el día de los “Difuntos”. Queramos o no esa es la tradición que, desde siglos, nos lleva a realizar todo ese ritual que nos identifica. No necesitamos extrañas máscaras, macrofiestas de locales que se aprovechan de toda la parafernalia inventada por unos pocos para consumir y dejar los miserables euros de esta crisis, creo que efímera, que nos hace involucrarnos en una conjunta miseria de pánico y stress. Nuestra realidad es otra; recordamos con cariño y añoranza a los familiares que se fueron, comemos gachas y batata cocida y buñuelos; llevamos hermosos centros de flores a los cementerios; por un día, solo por un día, el aparcamiento del Campo Santo se asemeja al Carrefur y diseñamos sofisticados altares de culto esotérico, casi oculto, plenamente supersticioso, en los nichos limpios y en mármol pulidos. Algunas familias todavía nos convocamos para cenar unidos, como en Nochebuena, derrochando platos exquisitos que nos sacan del bocadillo cotidiano. Hacemos larga sobremesa hasta la madrugada, copita en mano, para hablar de la muerte, los fantasmas, el misterio de la noche en que los difuntos, según la leyenda, hacen su procesión de ánimas. Y nos acostamos medio asustados, con el corazón casi en derribo, a la luz de una palomita o vela roja encendida en el cuarto de baño. Y nos tapamos hasta los ojos con el edredón frío, sin atrevernos a mover un brazo, contagiados de la conversación en la que, los más osados, examinan tu poder de aguante ante una historia macabra, oculta, misteriosa....

Y esa es nuestra verdad y a mi me gusta, porque me recuerda a mi niñez, a la calabaza hueca iluminada en cera, con los huecos de los ojos y la boca simulando una esperpéntica escena de terror. Antiguamente el mes de noviembre era el mes de los difuntos, todo el mes, como una evocadora escena que nos recordaba el paso efímero por el mundo. La tristeza se masticaba al humo de chimenea de cada hogar pero, como un sueño mágico, esa amarga sensación se tornaba recogimiento familiar, dulce unión de padres y hermanos, amor condensado en un recuerdo, una caricia de un viento raro, el viento de noviembre, ese que habla en silencio y susurra y, a veces, asusta. Ese viento que no es otra cosa que el grito ahogado de los que faltan, el llamamiento al recuerdo, a su recuerdo, a su alma que en estos días se engalana con blancos pálidos de acercamiento al mundo de los vivos alumbrando cada esquina de oscura sombra.

¡Y cuando alguien importante te falta de verdad....!.La fiesta se desvirtúa, el calor del hogar se hace más denso, más triste, mas cuajado de silencios evocadores, de miradas cómplices de ternura, de amor puro que en silencio todo lo habla e intuye.

No me gusta Halloween; adoro mi “fiesta”; la de los difuntos, la de los Santos, la de gachas y leña ardiendo, de buñuelos y “huesitos de santo”; la de las floristerías haciendo el agosto y aroma a clavel mojado, a cielo gris y oscuro bajo un ciprés balanceado al viento de la temprana tarde. Me gusta recordar esos dulces años en que TODOS la celebrábamos, sin que nadie faltase, puntuales a la cita de brasero y vino, de tranquila charla en la madrugada fría, lluviosa, distorsionada en la niebla de lo oculto, en las sombras que son mas negras en el reflejo de esa fría lluvia. No quiero pub, ni discotecas, ni fiestas que me recuerdan el carnaval de febrero. Quiero el hogar, la familia, el amor, el recuerdo..... siempre el recuerdo.