4 de marzo de 2009

Y amar, bien sabes de eso, es amargo ejercicio

El ejercicio de amar me duele en el alma. Cada momento es diferente, cada sonrisa un sueño donde abrazar nuestra soledad. La dulce compañía es regalo divino en las noches de silencio compartido. Ese mar que abrazas con la impronta de tus palabras nacidas de la nada, se embravece suplicando un grito de amor, un suspiro sin lágrimas, de corazón aturdido. Suena una triste melodía, sus notas parecen frases de amor. El sonido de mis canciones son lamento de días compartidos, de años vividos en la memoria de nuestros viejos corazones.

Vuela la paloma herida de mis días con los ojos bañados en lágrimas, vuela sin rumbo, descubriendo tierras donde buscarte, en un horizonte más oscuro al atardecer, la otra cara del ocaso, el lejano camino aún por recorrer. El invisible hilo que va tejiendo el destino crea bellas formas de vidas por vivir, de sitios por conocer, de amores que vivir en la esperanza de reconfortar nuestra alma cansada. Y esa melodía sigue sonando para hacerme llorar, para colmar de inquietudes dulces la pena que me ahoga a cada bocanada de recuerdos compartidos.

¡Cuánto suspiro inacabado; cuánta caricia por descubrir!. Un manantial de sueños dulces cada noche me reconforta en mi soledad, una palabra tuya que soñar. El amor verdadero, el puro y verdadero amor que ciega la realidad de nuestros deseos más íntimos. Caminando va por la noche un ritual de pasión, una armonía de placeres compartidos, una felicidad real y única, una fragancia de besos y paz. Si hay que poner un nombre a las estrellas pongo el de nuestra soledad, bendita soledad de cercanas voces que nos aman, bendito sueño de luna cercana, de luz uniendo dos corazones que en silencio se llaman cuando las musas de lo mágico visita nuestras casas.
El ejercicio de amar me duele en el alma. ¡Es tanta la tristeza que en mis ojos descansa! No podrás olvidar la lengua de bronce que en ti habla, esas manos blancas que se forjan en tu pecho, todos los besos que saciaron la sed de tu cuerpo. Amar, amar, amar...; tu suave desnudez; sentir el calor de tus noches, tus mejillas en mi boca. Volar al misterio de soñar un mismo recuerdo; aceptar el amargo ejercicio de morir amando.

16 se han atrevido a comentar ¿Nada que decir?:

MAMEN... dijo...

Hermoso ejercicio el de amar, aunque sea en soledad¡¡¡;)

UN BESOOO GRANDEEE Y UN ABRAZOOOO¡¡¡¡

Walter Portilla dijo...

El amar!!! si pudiéramos definirlo con unas cuantas palabras, Paco. Aparecido de palabras que nacen de quién sabe dónde, de lo más hondo de cada uno de nosotros; incontrolables, infinitas y que nunca consideramos lo suficientemente expresivas.
Me parezco a ti cuando estoy buscando esas frases que digan lo que siento, tú lo haces, me toca leerte, querido amigo.
Ser estrella es vivir solo, en medio de lo intocable para expresar lo inexpresable.
Aun siendo feliz, el ejercicio de amar duele, como dices, Paco. No se trata solamente de tener a lado al ser amado o de no tenerlo, se trata de amarlo con palabras que le tatúen el alma. Esa es nuestra misión, hacérselo saber aunque jamás lo sepan.
Mi abrazo enorme, amigo.

d´paula dijo...

Esa soledad nos hace sentir el amor de forma más pura e inontrolable. Nos remonta a sensaciones increíbles defelicidad.
Un beso Mamen

d´paula dijo...

Llevas razón Walter faltan las palabras para describir lo que se siente, lo que el corazón, en su espiritualidad, quiere explicarnos de su sensaciones. Como siempre, me sorprende la forma que tienes de interpretar mis escritos. Sabes, perfectamente, encontrarle ese sentido que les doy a la hora de escribirlos.
Un abrazo amigo

Anónimo dijo...

Amar, amar...nuestro destino es amar. Lástima de aquellos que quieren y no pueden, pobres quienes sientan tanto vacío...

Gracias por esa reflexión Paco...tus palabras llegan al alma.

Unos zarcillos pa mi luna : dijo...

...a mi me disculpen...yo le he encontrado el sentido que le das, pero en este justo momento no lo comparto...lo siento, estoy más terrenal de la cuenta. A día de hoy, aunque si bien creo que al fin y a la postre todo es perecedero, personalmente lo que me duela sea el desamor.

Un beso, posiblemente más mortal que tu post anterior.
;)
R.

d´paula dijo...

Sí, anónimo, pobres de los que no pueden y quieren, es algo tan triste.....
Un saludo.

d´paula dijo...

Bien es sabido R. que siempre lo que más duele es el desamor pero, ¿es amargo ejercicio el amar?. Amar es amargo ejercicio cuando se pierde la individualidad y, en la fatiga de solo ser amado, hay qye comprometerse en los demás.
Un beso cierto

Anónimo dijo...

Se pierde la individualidad solo en parte,pero se gana en espiritualidad,sentimientos y se enriquece el alma. El amor,aunque duela a veces, te eleva hasta lo mas alto y eso es inigualable. Un beso, paco y ten mas esperanza porque se gana más de lo que se pierde.

d´paula dijo...

Con las inteligentes y bellas palabras que utilizas, porqué firmas como anónimo?. Pero bueno no me importa, gracias por comentar mis entradas.
Un saludo

Anónimo dijo...

hola paco.Firmo como anonimo porque no tengo blog y me pide unos datos que no le puedo dar. Gracias por tu comentario ya que no lo esperaba. Que curioso. Si mi marido supiera que he escrito ésto no lo creería. Creo que me conoce menos de lo que él cree. Es triste ¿verdad?

Anónimo dijo...

paco,soy anónimo. Voy a intentar poner nombre a mis palabras que no a mis sentimientos. A partir de ahora soy solitaria. Gracias

Anónimo dijo...

¿me puedes explicar cómo puedo poner el nombre?

d´paula dijo...

haces el comentario, y abajo donde pones nombre/URL pones lo que quieras, igual que has puesto anónimo puedes poner tu nombre y si no quieres que se sepa quien eres puedes poner un pseudónimo, y ya está.
Un beso

d´paula dijo...

Y si prefieres, pues, eso, pones solitaria, me parece bien. Lo importante es que visites ésta tu casa, cuando lo desees. Si no quieres que se sepa quien eres pero sí que lo sepa yo, por algún motivo, puedes mandar un correo a la direccion que aparece en el perfil o en la columna de la derecha arriba
Un beso solitaria

solitaria dijo...

gracias. Un besazo