24 de mayo de 2009

La Vida y la Muerte

Al nacer comenzamos a morir
y si morimos nacemos a la vida.
La cadena forjada en los años
que el alma recorre en su viaje astral.
Todos los días, al oscurecer,
cuando la tarde se cubre de silencios,
y el cielo poco a poco apaga su azul,
se pierde algo de la vida.
Tomamos el néctar de la noche
con pequeños sorbos de estrellas;
y la luna nos acaricia con su tenue luz
haciendo de nuestros cuerpos siluetas sin vida.
Cuando llega la muerte, en silencio,
nacemos a mañanas nuevas
en otras dimensiones del tiempo.
Al nacer, venimos de otras estaciones del péndulo.
Vida y muerte; muerte y vida;
espejismos irreales en la cúspide del alma.
Inexistente relación material;
tan sólo sincronías paralelas
en la naturaleza del hombre.
Vida y muerte; muerte y vida;
caminos puros, necesarios, distantes
para ir en busca de Dios.
Mil nacimientos y una sola alma:
La de la perfección, la del sueño;
el alma que es llama de un mismo fuego;
el alma que vive en la muertey lentamente en la vida muere.

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