13 de junio de 2009

Tus Palabras: Mi reflexión.

Dejando a un lado avatares y discusiones de índole religioso que nunca llevan a nada, creyéndome solo portador de una creencia cristiana en la pura y única imagen de ese hombre llamado Jesucristo, considerando que me da igual que sea dios o no, que en él solo veo un gran humano digno de imitar, creyendo firmemente en eso tan criticado como es el dicho de “soy cristiano pero no católico”, apelando a la dudosa efectividad de la iglesia, dejándome llevar por sus palabras tan humildes y sencillas, escuchando de su boca únicamente el significado del verdadero amor, insisto sin entrar en complicaciones religiosas, sabiéndome mutilado de una creencia firme y, sobre todo, ligado a su presencia en mi vida como signo de amistad, amor y hermandad, palabras hoy englobadas en solidaridad, quiero hoy, festividad del Corpus, recordar algunas de sus bellas palabras y osar a reflexionar sobre ellas.

Tus palabras
¡”HOSANNA AL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR”!
Mi reflexión
Meditar en vida; apenas un sollozo en la feliz aventura; sabiendo en soledad el destino eterno; buscando el motivo de los engaños, a tu suerte desprotegido, también humillado. Hombre joven, ilusionado, de limpias manos. Pura filosofía en su palabra, un misticismo raro, una sabiduría incomprensible, sermones para mentes sencillas: las nuestras. Dios y Hombre. Rayo que fugaz pasa; inalterable, único, suspendido en divinos lazos. Un Dios y su hijo. Vida y muerte. Dos estados en uno, la VIDA con mayúsculas, la felicidad eterna. ¡Hosanna; alegría; viviendo está con nosotros el auténtico Hijo de Dios.

Tus Palabras
¡”PADRE; PERDONALOS QUE NO SABEN LO QUE HACEN”!.
Mi Reflexión
¡Que fortaleza, qué gran humildad, qué derroche de iniciación y bondad!; pero... es tan difícil pronunciar estas palabras, tan profundas, enigmáticas... Como un todo ideal, una sugerencia a lo perfecto, la invitación divina al infinito deseo de amar. ¿No os dais cuenta que solo de un Dios pueden salir tales palabras? Quiero oír sus frases mil veces, sumergirme en sus pensamientos, quiero conocerlo como parte de mí y en él envolverme para formar un solo “yo” repleto de plenitud humana; perdonar lo imperdonable como si fuese ejercicio vano. La humanidad de Dios es suprema, inalcanzable, saturada de imposibles. Y nos perdona en la cruz, en su muerte. ¿Pedimos perdón en momentos críticos, terminales? Maldecimos. Nos preguntamos el por qué de nuestro sufrimiento. ¡Que ignorancia, que degeneración espiritual! Dios mío perdónanos pues no sabemos qué somos.

Tus Palabras
“YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”
Mi Reflexión
Un orden establecido. El hombre se afana en cegar su alma; apenas cree tener alma. Un egoísmo tan decadente e insultante le lleva a creerse centro del universo, materia efímera y volátil. No tiene sentido la vida sin un camino. ¿Cómo creer que la tumba es un fin? Ser humano es formar parte de una cadena de divinos propósitos; es compartir una misión universal nacida de lo más profundo y enigmático del macrocosmos; y Dios es el centro de tan aparente dificultad. Muerte es conocimiento, sabiduría, saciedad de respuestas, VERDAD al fin comprendida; y es compartir sensaciones nunca imaginadas, vivir sin nuestras apariencias, con los recuerdos y las vivencias. Vida es Dios y Dios se hace humano viviendo en Cristo. Y el amor es el centro; el último y único propósito. Quien ignora, olvida. Quién no quiere creer maldice su afán de escepticismo, porque ¡... es tan bello formar parte de un todo que ya me siento en parte mutilado si no eres feliz en Dios!

Tus Palabras
“APARTA DE MI ESTE CALIZ; PERO NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA” Mi Reflexión
La vida y el perfeccionamiento; su mayor ausencia y su soledad, porque su vida acaba en su comienzo, el cielo en su cuerpo. Los últimos días, las monótonas horas, tan sangrientas e inútiles. Desde el mismo ocaso se oye su oración quebrada, su último suspiro. Y la sangre que brota virgen de su sudor angustiado la nueva alianza, el contrato espiritual que nos alienta a recibir y practicar su mensaje, ¿confuso?, Difícil más bien. Quien está preparado para el sufrimiento, tan intenso y fuerte, es hombre de bien, irresistiblemente atractivo al conocimiento. ¿Su muerte nuestra vida? Nuestra vida aliviada por su ir muriendo en soledad. Y su amor tan inmenso, tan claro, sublime; todo su amor entero para aquellos que lo olvidaron. Sus heridas comienzan entre olivos; los olivos que lo vieron orar, sudar sangre en la oscuridad de aquella noche cuando el mundo duerme y la luna ilumina su cara secando las lágrimas con las verdes ramas del olivar. Y al morir la tarde se oscurece amargamente como sus ojos, como sus vaciadas y sangradas venas; y algo del mundo muere con él; con su palabra.

2 se han atrevido a comentar ¿Nada que decir?:

Anónimo dijo...

Lo siento. Mi ultimo comentario era para la entrada : Tus palabras: mis reflexiones.

d´paula dijo...

Quien diga o se considere autosuficiente no es humano ni entiende nada de sentirse como tal. La religión, sin duda, es una faceta más de equilibrar los comportamientos del hombre. Nace de la necesidad de formar una conducta de equilibrio entre las acciones humanas, sus repercusiones. ¿Soy creyente...? Pues sí. Me considero parte de un proyecto que, por cierto, está un poco declinando su verdadeo sentido en respuestas que no dan onjetivos concretos a las preguntas de hoy en día. Para mí jesús de Nazareth es el hombre más impresionante, más auténtico, más real, humano y dotado de todas las aptitudes para formar el ideal de hermandad, que jamás ha existido. Yo creo que es Hijo de Dios o Dios mismo, pero..... ¿realmente importa eso? Lo verdaderamente importante es el ejmplo de humanización, de moral, de solidaridad y bondad que ha regalado al mundo, pero es este un regalo no para guardar en un cajón, sino para que esté presente en todos y cada uno de los dias de nuestra existencia. Lo demás importa poco, al menos a mi parecer. Gracias anónimo por tus comentarios y sigo esperando tus visitas.
Un abrazo