28 de junio de 2009

Mis pensamientos en una "Jornada de Reflexión"

PODER ADQUISITIVO

Como cualquier españolito que se precie mi acomodación personal ha de sufrir por la necesidad de adoptar niveles de propiedad que mi vida no me permiten. Por eso compro una casa (ignorante españolito), creyéndome en situación mas que permisiva por el simple hecho de ser de los que tienen la suerte de poder disfrutar de dos trabajos en casa, el de mi mujer y el mío. Cuando ya te encuentras cómodamente establecido te das cuenta que todo era ilusión, que el sueldo no llega, no digamos a fin de mes, sino ni siquiera a mediados de ese fatídico mes. Y comienzas a ver la realidad de tu vida, ¿tomar una cervecita con los amigos; salir de vez en cuando? totalmente vetado.

TRABAJO
Unos me dicen que los problemas de este mi país pasan por la garantía de futuro y desarrollo de sus ciudadanos, otros que los niveles de pobreza ya no se miden en las muertes por hambre que, gracias a Dios, en este país eso creo que ya no ocurre, sino por el grado de poder adquisitivo de los ciudadanos que, hacen auténticos milagros con la cesta de la compra, no digamos ya con algún que otro caprichillo. Y todo esto con esa palabra, tan de moda, que es el mileurista, que yo, por desgracia aún ni eso soy. El paro. No es cuestión de cifras, te lo aseguro. Desde que tengo uso de razón existe. Nadie me va a convencer con fórmulas para paliarlo, porque siempre ha estado ahí. ¿Que piensa un parado? El miedo, la frustración, la impotencia es infinita. Yo lo he sido en muchas épocas de mi vida, no se lo deseo a nadie, simplemente, nadie merece estar en su país sin poder producir para el mismo, o para sus hijos que es en lo realmente piensa ese pobre hombre o mujer.

SEGURIDAD CIUDADANA

Cada noche, cuando me acuesto, pienso, sueño, que la vida es tan simple como vivir en paz, a gusto contigo mismo, con tu familia, tus amigos, tus compañeros/as de trabajo. Que la amistad es la base, el fundamento para un desarrollo pleno de la persona. Me empeño en querer ver una armonía humanitaria que me lleve a pleno concepto de tranquilidad y seguridad. Pero suelo despertar, con alguna que otra lágrima, viendo una cruda realidad que me aturde: la violencia de género, los maltratos a niños, la droga, el engaño, el robo, la delincuencia, el terrorismo, la falta de solidaridad......... Y solo veo una realidad, una lacra social que, difícilmente, puede acabar nadie con ella, ni unos ni otros. Por otro lado apelo no solo a los poderes públicos sino a la conciencia, la civilizada conciencia de los humanos que va perdiendo fuerza a través de los siglos encaminada a una catástrofe que nadie puede remediar. Responsables?, creo que nadie pero ahí está.
POLÍTICA EXTERIOR

¿La política exterior? sinceramente y con el corazón: ¿Le importa realmente al español de calle; a ese que sufre o vive los tres puntos anteriores?. ¡Si la mayoría no hemos salido jamás de nuestras fronteras y no tenemos más patria que la potestad ante nuestros hijos!. No sé que pensar.......

EDUCACION

La educación. Por muchos modelos educativos que intentemos adoptar siguiendo ejemplos más o menos contrastados con otros países del entorno europeo incluso mundial, creo que la base está en la familia. pero no en la familia establecida durante años y que no está muy bien vista en diferentes sectores actuales. En la familia que imparte una cultura, un comportamiento ante la vida social, unos recursos humanos que nos hagan seres inteligentes capaces de pensar y vivir para el interés común de la mayoría. Con esto quiero decir que me da igual si la familia es "normalizada" (según los cánones eclesiásticos) o de parejas de homosexuales, a lo que yo, particularmente, ni me opongo ni todo lo contrario ya que, como he dicho anteriormente, si se imparten valores demócratas, culturales, de convivencia y de carácter prioritariamente humano, me es indiferente quienes han de ser los educadores. Por lo tanto ahí ni entro ni salgo, educar bien, educar en valores sociales. Ahí el debate para mi ni debe existir.

POLÍTICA SOCIAL

Política social. Nadie me va a convencer de nada ya que tengo un pleno convencimiento: que algún día, Dios así lo quiera, llegaré a mayor, y entonces me daré cuenta que sin esa educación dicha anteriormente, me moriré de asco, de soledad, de angustia y de sufrimiento. Me da igual si la Residencia dónde vaya sea o no de 5 estrellas (eso si puedo pagármela, porque la jubilación acorde con los sueldos actuales......) o si me la da el Estado. Me da igual y ¿sabes porqué? porque estaré solo y no hay mayor tristeza que la soledad, peor muerte que la de no poder dar un último aliento en el calor de una piel que conoces hace años. La inmigración. Hace poco escribí un artículo, por cierto en una revista de Semana santa, y dije que la inmigración no es un problema en sí, es una forma de vida desde que el hombre es hombre hacia itinerarios de desarrollo, de vida, de búsqueda de la supervivencia. Y como tal es loable. para mí tampoco es tema de debate, es tema de solidaridad y de organización. ¿Quien soy yo en el mundo para poner fronteras a nadie?


LOS MITINES

Los mítines. ¿Crees que en realidad sirven para algo? solo van los realmente convencidos por sus colores, no tiene razón de ser. Una sociedad dará muestras de madurez cuando concurran a esos mensajes pregubernamentales precisamente los contrarios, para que se ofrezca soluciones y se intente demostrar y sugerir que nuestras ideas pueden dar un mejor mensaje de bienestar social. No creo en los mítines, perdóname. Las campañas electorales: una trampa para el mismo político. quedan grabadas promesas, fórmulas que si no se cumplen quedan en la mente, inocente mente, de aquellos que recuerdan su significado, ¿porque son muy inteligentes y se quedan con todo? NO, porque les afecta, porque necesitan de esa promesa, porque deben de vivir dignamente y quedan defraudados cuando comprueban que nunca llega la promesa de sus sueños.

CONCLUSION

Como verás mis pensamientos, quizá un poco catastrofistas, me conducen a un estado de inseguridad, de inconformismo, de miedo, que me hacen recapacitar si votar o no, seguramente al final lo haré soy, ante todo, demócrata. Pero, ojo, no olvides que estos mis pensamientos están mas generalizados de lo que puedas creer. No culpo a nadie, solo el devenir del tiempo hace especiales nuestros actos y en la vida política, como en cualquier otra, el día a día, la sensibilización ante los demás y el orgullo por el trabajo bien hecho, es la ley, el orgullo y la tranquilidad de conciencia por haber sido partícipe de la creación de una vida mejor, más solidaria, más humana.

24 de junio de 2009

Vivo mis pasados sueños

Este, el primer relato escrito en mi vida, en el año 1.983, un año después de conocer a mi mujer, se lo dedico a Merces como celebración de nuestro 20 aniversaio de boda. De un grato recuerdo para mí, supuso el comienzo de mis escritos en prosa.

Mi alma volaba a capricho del sueño entre un sinfín de nuevas vidas que aparecían ante mis ojos; vidas que en su interior reflejaban un desconocido y dulce deseo que, en la inexplicable existencia de mi pobre camino, daban un entorno de esperanza, me hacía gritar en la soledad y temblar ante esas manos blancas que algún día podría acariciar haciéndolas de mi propio cuerpo. Comenzaba a desayunar en aquella mesa en la que nunca sucedía nada; aquella mesa de ese bar repleto de sonrisas joviales; de rostros conocidos y muertos en la memoria. Saboreaba con expresión mecánica aquella jugosa tostada mientras contemplaba el humo del café‚ que orgulloso huía del caliente líquido que quemaba mis labios. No pensaba en nada, no reflexionaba, mecánico consumía el tiempo que hacía de mi mente una máquina sin recuerdos. Estuve así varios segundos; los mismos que tardé‚ en encender un nuevo cigarrillo y emanaba de mis labios depurando el placentero veneno; - ¡y esa tos que me daba; algún día dejaré de fumar!- Me consumía en silencio y comenzaba a meditar seriamente sobre la vida que me rodeaba constantemente.

Mi monótono diálogo interior, se vio interrumpido por la mirada de unos ojos jóvenes que, con su brillantez verde, iluminaron el entorno gris de las vacías y pobres paredes. Fue uno más de mis irreconciliables e internos flechazos que, según pensaba, morirían como los anteriores; aquellos que volaron sin conocer mis sentimientos en la sombría estancia de mis noches en que la imaginación volaba con las notas de una dulce melodía. Aún soñaría con acariciar su rostro y reflejarme en su mirar bajo las estrellas. Aún soñaría con besar sus labios de vida y que la luna silenciosa iluminara nuestros cuerpos fruto del amor. Sí; fue algo sorprendente; una mujer llamaba mi atención, hacía de mis monótonas mañanas el fruto de una nueva esperanza, de una realidad soñada la noche anterior en que caminando por senderos de amor, huía de los sentimientos rendido por un triste sueño. Mis preguntas ocupaban todo el vacío que reinaba en mi cabeza; sentía cómo las manos me temblaban haciendo sonar la cuchara en el vaso de café‚ (que más bien era agua fría y negra) cuando imaginaba que yo era el destino de sus ojos que, sonrientes y fugaces devoraban los rincones del local.

Un amigo, más bien un conocido, levitaba durante largas horas allí a mi lado. Distraído devoraba un tiempo amargamente perdido confeccionando una serie de crucigramas en su libro de pasatiempos. Era duro ver como malgastaba el dinero que su padre, tan dignamente, ganaba como médico en una consulta de pueblo, de pobres abuelas achacosas. Allí estaba él, derrochando la hacienda ganada con el pronóstico de un simple resfriado. -Perdona..., ¿hablabas...?- le dije para salir de la situación. ¡No, no, tranquilo; sigue durmiendo; si te acostaras más temprano...! Quizá lleve razón. Pero yo no dormía, soñaba; soñaba con esa oportunidad, con esa vida que siempre había necesitado, que en mi juventud no anhelaba pues sólo pensaba en esos primeros "cubatas", en el fútbol y en las pandillas de amigos, en esos años en que las mujeres no son más que estorbos y alteran la valiente y apacible compañía de un amigo en una sala de billar. Ahora era distinto; o al menos así lo creía yo; o así debería ser. Pasó la pubertad; tenía veinte años; ¡qué mayor! Mis ilusiones cambiaban, estudiaba en la Universidad, ya era alguien, oía la voz paterna ¡tienes que ser un hombre como son los hombres!, ­ya no eres un niño!, ¡asume la responsabilidad! Pero aún me faltaba algo esencial. Quizá no fuera una solución, una prueba de adultez; pero lo necesitaba, necesitaba dar un mayor sentido a mi vida, compartirla con alguien, relacionarme con una persona del sexo opuesto. Esta última frase brotó de mi interior como una explosión de rabia que llegó a oídos de mi compañero que, extrañado y sonriente me dijo: ¡siempre estás pensando en lo mismo; desde luego lo tuyo no tiene remedio! suspiró satisfecho y continuó luchando con una sopa de letras que acababa de empezar en su inseparable libro de pasatiempos. ¿Siempre en lo mismo? Tal vez. Pero no compartía su protesta, sus palabras no acreditaban lo que yo sentía en esos momentos.

El tiempo iba pasando inalterable a nuestros sentidos. Y una vez dieron las diez, las horas se iban haciendo más y más pesadas; hundidas en la monotonía de fugaces murmullos y carcajadas lejanas que llegaban a mis oídos como máscaras que cubrían un silencio amargo. Seguía transportado en la nube de la fantasía, imaginando una vida diferente que me invadía el pensamiento desde hacía ya varios años; esa vida en la que no ocurre nada, que hacía de mi cuerpo una máquina fría y calculadora de aburridos pasos que me sumergía en la oscuridad de una monótona existencia de varios deseos; de miradores etéreos en los que nada merecía la pena; y morían años de adolescencia, de películas agitadoras de Karate, de cervezas acompasadas con una partida de cartas; y unos ojos que brillan del alcohol, y la vuelta a casa después de las once con la típica frase: ¡ni una vez más! de unos preocupados padres; y esos domingos de cama y fútbol, y esa discoteca ideal de luces que hoy no nos dicen nada pero que eran como símbolos de una forma de vivir, de unos ídolos que, con corbata estrecha, imitábamos en la interpretación de un imaginado instrumento. ¡Y hoy no nos dicen nada! Sólo queda el recuerdo de aquella habitación repleta de libros de texto de cualquier curso de BUP; y esparcidos libros o cintas que resbalaban en aquel polvoriento y viejo casette de la esquina. Y quizá algún póster de rostro amigo que acompañaba la soledad de un mundo de color moderno, del último grito, la ultima voz amiga que nos recordaba con sus letras qué debíamos pensar, cuales habrían de ser nuestras ideas para que, robotizados alimentásemos un mercado que asesina a la juventud. Pero nosotros no conocíamos sus intenciones; vivíamos felices, o al menos así lo creíamos. Aquella carta de amor que nunca se mandaba porque no existía un receptor en concreto; las primeras poesías escritas en horas de ensayo influenciadas por un dulce Gustavo Adolfo.

Recordaba y recordaba con una amarga sonrisa en los labios. Ahora es distinto; he cambiado; mi vida ha de fluir por otros caminos, por rutas que desemboquen en la adultez, en ese sufrir diario de persona seria y responsable, buscar trabajo, interesarme por la política; en definitiva por ser un ladrillo más en el muro para caminar por el lodo de una sociedad mecanizada. Me dirigí con la mirada a esos ojos verdes que continuaban sonrientes, felices en apariencia. ¿Porqué no podría ser ella?. Es una mujer más y a la vez una sola que ha despertado mi atención, que ha causado el repaso de mis pensamientos (que porqué no decirlo me estaban produciendo un dolor de cabeza incontenible) podría ser ella; y hoy un desconocido en su lista de rostros amigos, y mañana su mismo rostro, su voz amiga, su guía en el laberinto de la existencia. Podría ser ella la que un día se estremeciera al oír mi voz, la que besara mis mejillas con el corazón, la que dulce y fuerte me hiciera enterrar en el tiempo esos años malgastados de un pasado enigmático.
Me hundía en una fantasía de la que cada vez me costaba más salir. Comencé a hacer de esos ojos una idea insoportable y a la vez deseada que me saturaba el cerebro de fantasías. Era como la solución a todo un problema de conciencia, como un indicio divino de lo que después sería mi vida. Persistía la inquietante lucha de mi cerebro con la realidad. Por momentos pude sentirla mía, dentro de mí. Pero la realidad era distinta; ella estaba allí, pero cada vez más distante y fría, más sumergida en imposible sueño. Y cuando algo se sueña, al despertar sufrimos el deseo de realidad. Desperté a mi amigo de su letargo y mecanizados dejamos el local; nos dirigimos mirando hacia el suelo a sufrir a una programada clase de matemáticas. El pupitre -como el patíbulo- me esperaba triunfante, desgarrador. A pesar de la frialdad de aquellas clases y la depresión que producen aún en las mentes más optimistas, mis ojos se perdían por la ventana en nube blanca y de nuevo surgían en mi cabeza el recuerdo de su cara dulce y transparente, haciéndome temblar en nueva ilusión. Si pudiese hablar con ella, yo... el hombre tímido y serio; el hombre de palabra fácil y recursos varios que enmudece ante la mirada de una mujer; el hombre de un "hola" y un "adiós" y un miles de te quiero en el corazón. Ahora necesitaba ir a su lado, decir que siempre la he conocido, que la he esperado muchos años, que en mis noches la soñé en desnudez pura. Sólo el pensarlo me hacía empalidecer, me nublaba la vista y los números de la pizarra aparecían ante mis ojos como monigotes satíricos que se burlaban de mí.
Fue al fin un día del mes de diciembre; un día frío y lluvioso del mes del nacimiento divino, en el que nacería a una nueva vida. Fue un dieciocho de los que después vendrían encadenados cientos de ellos. Dieciochos de sueño, vida, lecho, pasión, besos... Ya quedaron atrás esos años de negra soledad, esa vida fría y sin sentido que se adueñaba de mi cuerpo en las noches oscuras de una vacía estancia. Ya quedaron atrás esos años de pandillas absurdas en un cursi café del parque, esos años de finales de los 70, de sonidos eléctricos de una discoteca de horteras, esas aventuras de niños que nos hacían héroes de barrio, esas rodillas heridas y cabezas escalabradas; aquellas puestas de sol que no nos decían nada, que sólo nos alentaban a mutilar un paisaje virgen. Ese "pájaro azul" que aún añoraba. Ese mes de diciembre cambiaba el rumbo de mi camino; se me mostraba en feliz sendero no experimentado, nuevas promesas, nuevas ideas, un nuevo mundo que en definitiva alimentase a un nuevo hombre enriquecido en sueños.

Hoy, un año después (recordemos que está escrito en 1.983..), recuerdo aquellas horas que me devoraban en la mesa de aquel local en el que nunca ocurría nada, hasta ese día en que se introdujo esos ojos verdes de mirada fresca y jovial. Hoy vivo con ella, violamos senderos de felicidad, nos sumergimos en la noche con un mutuo soñar; puedo sentir sus cabellos que fugaces acarician mi rostro al fin sereno; sus ojos de vida sólo contemplan mi mirada, ya olvidaron al fugaz amigo que no supo guardar el cofre con gran reliquia: su corazón. Sólo yo he sabido llorar sobre sus mejillas, hacer de su vida el reino de mi corazón; y aquellos sueños de una mañana fría se cumplen hoy; hoy son cumbre de amor. Hoy al fin puedo vivir mis sueños pasados; proyectar un futuro nuevo, caminar mi vida junto a ella, naufragar en su cuerpo desnudo, caminar hasta el juez divino que nos unió para siempre como aquel día en que absorto dormía en el umbral del tiempo.

Hoy, con estas palabras, desvelo el secreto de una mañana clara en la que el viento me anuncia un futuro de luz. Al fin puedo compartir mis noches, besar sus labios de vida. Al fin la luna silenciosa ilumina nuestros cuerpos que gimen en la tierra. No olvides a este hombre fruto de canción de noche; que siempre te soñó, que en ocaso triste anhelaba tu amor. Mi esperanza, que siempre vivas en mi corazón. Mi olvido, las horas de un triste pasado que murió un 18; el 18 de diciembre de 1.982.

20 de junio de 2009

Meditar en Nada

Espejo es el viento de la mirada sin secreto.
Dulce agua de ese tiempo que recorrió mis manos
en la tarde de frescos sueños; que tú miras,
admiras y contemplas sin voz; que sientes
sin inmutar los ojos que a veces cierras.

¡Enfurece tu cordura si crees amarla; suéñala!
De un jardín sin flor seca que estorbe,
llora como un campo que apenas duerme,
que canta en melodía hablada y busca
una verdad que vibra en el latir.

Mi tiempo hueco brota del aire que nace
de la noche que, ni blanca ni azul,
convive con un sueño de color que brilla.
Pena, silencio, fondo que no escapa sólo.
Duerme... calla palabras que dicen silencio.

El fuego, el aire, tierra y mar despierta;
mundo que azul gira en azul infinito;
paso de nubes de cielo negro, cofre de tesoros
que no arden en cálida luz.
Lecho, cuerpo, faz desnuda, voz del deseo....

Mi rostro despierta del sueño que frágil vivía.
¿Qué verso de qué pluma secreta nace sin olvido?
Estoy cansado, soy humano... Muero... Lucho.
¿Qué vida justifica su camino sin esperar muerte?
Deseo morir sólo un momento. Cuando muera....

Para ti mis palabras de frases inmortales.
En tu pensamiento la luz de mis nuevas ideas;
aún emanan de la sangre que brota
del corazón con ritmo inseguro, débil y tétrico.
Para ti la canción alegre del sol en primavera.

¡Poema; testamento del alma mis noches!
Ahí queda para que recojas el fruto. Pueden huir...
¡Mi pensamiento repleto de irónicas pruebas!
¡Seguir meditando; meditando en nada

16 de junio de 2009

Divagas de maravilla.....

¿Divago de maravilla.....?. Que se mueran los feos; que mueran ataviados de sandalias marrones y cinturones Hermes. Yo me escondo por si acaso que suelo mirarme al espejo y sentarme delante de él y acercarme demasiado. Un laberinto negro en sus caras reventadas y desfiguradas, como alcornoque reventón al otro lado del río, como plaga de horteras en una noche de fiesta, despedida de soltero de un bucanero tedioso, alfiler clavado en la mandíbula del maniquí roto. Uno mas uno no son siete, ni tres deja de ser impar de repente. Una furgoneta cargada de melones es el presente, un ropero vacío con zapatos antiguos. ¡Cuánta risa me da ese megáfono de la siesta....! Despertador medieval de compraventa..., Divagas de maravilla; ¿divagas de maravilla?, jamás me habían dicho eso, ¿me gusta?, ¿es un piropo? Es raro pero también tiene su sentido. No pienses que es mi intención, este estilo empieza a cansar, es como un músico metódico sin ideas. Quizá deberías hablar de cosas alegres, de cosas que te llegan.... ¿No es alegre un bucanero tedioso en su despedida?. ¡Un bucanero aburrido, sentado en la hora perdida de la siesta sabiéndose a expensas de una futura esposa...! pues no, no lo es. Su imagen me alegra, me hace pensar que hay alguien peor que yo. Ya son ganas de complicar la cosa, de hacer círculos imaginarios en una nada meticulosa. Además..... ¿no son alegres los horteras de fiesta?. Pues no. Quizá piense que hay quien se divierte peor que yo. Lo del maniquí con el alfiler clavado es un despropósito contiguo al desván, pero me descojona la mueca desorbitada de su cabeza rapada.

Es pura filosofía conformista, psicología de la supervivencia mas primaria, en fin la vida misma, yo mismo. Si tú, D´paula y sus extravagancias. Ya me lo decían de pequeño, este niño es muy raro, dice unas cosas..... El pan para la comida es un ejemplo de la teoría del acompañamiento necesario, la utilidad de las dos partes esenciales, complemento digno y a la vez, para mi, superficial. Pero al final me tenia que comer el pan, no convencía a mis padres. Si acaso un leve guantazo en el marcador negativo de mi lado del campo. Es entonces cuando filosofaba sobre la teoría de la superioridad congénita, la ley del catón universal. ¿Raro verdad?. Pero solo un rarito entrañable. Eso es teoría de la dependencia emocional que eleva las causas perdidas a razonamientos lógicos, y no he bebido que conste, si acaso una fanta de limón que ha puesto un poco agrio mi cerebro indómito. ¿Y el Wisky...? Hoy no he tomado porque no me apetece, la ley de la absorción voluntaria. Todo son leyes en esta vida. Las leyes de Méndel por ejemplo por la que mis huevos son mas negros que rubios y si fueran, males del demonio, rubios, ni Mendel ni “na”, mosqueo total. ¡Si vestía pantalones cortos de cuero con las ingles escocidas.....¡

¿Divago de maravilla...? Solo me adentro eufórico en un interior inescrutable, incapacitado para los razonamientos lógicos de este tiempo chapucero. La nada se concentra en este punto que, ¿yo solo veo...?, por favor dime que no, que todos apuntamos a espacios cómicos de la memoria. Se ha caído de la bicicleta y nos hemos reído, se ha salido la cadena, pero nos hemos reído. Ha pisado la baldosa en falso y también nos hemos reído, se ha mojado hasta el cinturón caído, sí, ese, el “Hermes” y nos hemos descojonado. Un punto de sal le falta a mi plato, una pizca de sabor entremezclado. Todo sería tan odioso si no siguiera un camino trazado....¿Divagas de maravilla...?, ¿Es un piropo?. Jamás me habían dicho eso, lo apuntaré en el cuaderno roto del trastero para cuando las musas perdidas ya no griten demasiado.

13 de junio de 2009

Tus Palabras: Mi reflexión.

Dejando a un lado avatares y discusiones de índole religioso que nunca llevan a nada, creyéndome solo portador de una creencia cristiana en la pura y única imagen de ese hombre llamado Jesucristo, considerando que me da igual que sea dios o no, que en él solo veo un gran humano digno de imitar, creyendo firmemente en eso tan criticado como es el dicho de “soy cristiano pero no católico”, apelando a la dudosa efectividad de la iglesia, dejándome llevar por sus palabras tan humildes y sencillas, escuchando de su boca únicamente el significado del verdadero amor, insisto sin entrar en complicaciones religiosas, sabiéndome mutilado de una creencia firme y, sobre todo, ligado a su presencia en mi vida como signo de amistad, amor y hermandad, palabras hoy englobadas en solidaridad, quiero hoy, festividad del Corpus, recordar algunas de sus bellas palabras y osar a reflexionar sobre ellas.

Tus palabras
¡”HOSANNA AL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR”!
Mi reflexión
Meditar en vida; apenas un sollozo en la feliz aventura; sabiendo en soledad el destino eterno; buscando el motivo de los engaños, a tu suerte desprotegido, también humillado. Hombre joven, ilusionado, de limpias manos. Pura filosofía en su palabra, un misticismo raro, una sabiduría incomprensible, sermones para mentes sencillas: las nuestras. Dios y Hombre. Rayo que fugaz pasa; inalterable, único, suspendido en divinos lazos. Un Dios y su hijo. Vida y muerte. Dos estados en uno, la VIDA con mayúsculas, la felicidad eterna. ¡Hosanna; alegría; viviendo está con nosotros el auténtico Hijo de Dios.

Tus Palabras
¡”PADRE; PERDONALOS QUE NO SABEN LO QUE HACEN”!.
Mi Reflexión
¡Que fortaleza, qué gran humildad, qué derroche de iniciación y bondad!; pero... es tan difícil pronunciar estas palabras, tan profundas, enigmáticas... Como un todo ideal, una sugerencia a lo perfecto, la invitación divina al infinito deseo de amar. ¿No os dais cuenta que solo de un Dios pueden salir tales palabras? Quiero oír sus frases mil veces, sumergirme en sus pensamientos, quiero conocerlo como parte de mí y en él envolverme para formar un solo “yo” repleto de plenitud humana; perdonar lo imperdonable como si fuese ejercicio vano. La humanidad de Dios es suprema, inalcanzable, saturada de imposibles. Y nos perdona en la cruz, en su muerte. ¿Pedimos perdón en momentos críticos, terminales? Maldecimos. Nos preguntamos el por qué de nuestro sufrimiento. ¡Que ignorancia, que degeneración espiritual! Dios mío perdónanos pues no sabemos qué somos.

Tus Palabras
“YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”
Mi Reflexión
Un orden establecido. El hombre se afana en cegar su alma; apenas cree tener alma. Un egoísmo tan decadente e insultante le lleva a creerse centro del universo, materia efímera y volátil. No tiene sentido la vida sin un camino. ¿Cómo creer que la tumba es un fin? Ser humano es formar parte de una cadena de divinos propósitos; es compartir una misión universal nacida de lo más profundo y enigmático del macrocosmos; y Dios es el centro de tan aparente dificultad. Muerte es conocimiento, sabiduría, saciedad de respuestas, VERDAD al fin comprendida; y es compartir sensaciones nunca imaginadas, vivir sin nuestras apariencias, con los recuerdos y las vivencias. Vida es Dios y Dios se hace humano viviendo en Cristo. Y el amor es el centro; el último y único propósito. Quien ignora, olvida. Quién no quiere creer maldice su afán de escepticismo, porque ¡... es tan bello formar parte de un todo que ya me siento en parte mutilado si no eres feliz en Dios!

Tus Palabras
“APARTA DE MI ESTE CALIZ; PERO NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA” Mi Reflexión
La vida y el perfeccionamiento; su mayor ausencia y su soledad, porque su vida acaba en su comienzo, el cielo en su cuerpo. Los últimos días, las monótonas horas, tan sangrientas e inútiles. Desde el mismo ocaso se oye su oración quebrada, su último suspiro. Y la sangre que brota virgen de su sudor angustiado la nueva alianza, el contrato espiritual que nos alienta a recibir y practicar su mensaje, ¿confuso?, Difícil más bien. Quien está preparado para el sufrimiento, tan intenso y fuerte, es hombre de bien, irresistiblemente atractivo al conocimiento. ¿Su muerte nuestra vida? Nuestra vida aliviada por su ir muriendo en soledad. Y su amor tan inmenso, tan claro, sublime; todo su amor entero para aquellos que lo olvidaron. Sus heridas comienzan entre olivos; los olivos que lo vieron orar, sudar sangre en la oscuridad de aquella noche cuando el mundo duerme y la luna ilumina su cara secando las lágrimas con las verdes ramas del olivar. Y al morir la tarde se oscurece amargamente como sus ojos, como sus vaciadas y sangradas venas; y algo del mundo muere con él; con su palabra.

12 de junio de 2009

Tengo una sombra triste que colorear...

Vale.... muy bien....me siento cómodo en esta silla y te miro. Los rosales han sido tardíos este año, has comprado un sombrero de colores, desde el azul turquesa al negro fundido en oro. La sombra se alarga al caer la tarde pisando charcos de primavera. Tengo una libreta en blanco para ser recortada si fuese necesario y un anuncio por cobrar, tengo siete palabras bien dispuestas para formar una frase bella, un cúmulo de risas absurdas detrás de un cristal, una camisa con botones blancos, un coche sucio en la puerta y un vientecillo detrás de la oreja. Tengo una rara alergia en mi sonrisa, las manos en los bolsillos, una quietud en las arrodilladas piernas, un simulacro de vida sana y una receta para sanar mañana. Aparcar de oído me supone un malestar cuando me miran los ojos desde la sucia ventana. He ganado una lotería de promesas con el número siete y se me ha perdido el boleto paseando sin andar. Me siento y te miro como en un cine de barrio moderno y dan las ocho sin farolas ni neones de discotecas.

La tarde es más tarde en estos días, el sol se afana por revestir el cielo de anaranjados trazos. Tengo un sueño que dormir, una luna a la que mirar y unas sombras que retocar. Tengo mil palabras esperando en el cajón, una poesía inacabada, un llanto por comenzar. Tengo una tecla sin tocar, una almohada limpia donde recostar mi cara, un simulacro de madrugada. Tengo un cigarro apagado, una lámpara de noche, una siesta donde retozar. Tengo una mirada en la esquina, unas deportivas sin estrenar, y luces rojas y amarillas y delantales detrás de la puerta de la cocina. Me siento, cuando aún no he despertado, un verso por recitar, una palabra por pronunciar, un eco en el que divagar. Me siento y te miro como a una pantalla descodificada, como una película sin fin, como el nodo sin color de aquella infancia perdida.

Las noches van revistiendo mi dormitorio de estíos prolongados, de pesadillas en sudor bañado. Dormir ya no es un placer, es un luchar de insectos, una batalla en espera de un mañana de rico sueño. Tengo un sueño por soñar, una tubería que suena y un reloj por sonar. Tengo una aspirina en la mesita, un vaso de caliente agua, un cristo con los pies sin besar. Tengo nudos en la garganta y ojos abiertos en la madrugada, papeles por ordenar y unos dedos pulsando teclas aún sin domesticar. Tengo el hielo pegado al labio, un vaso lleno de wisky por tomar, una pulsera con fechas, unas gafas empañadas de no mirar. Tengo el pantalón desabrochado después de cenar y un sabor a jazmín en el paladar. Tengo mil canciones por grabar, una pantalla sin cursor y una poesía que saborear. Tengo lo que nadie tiene, tengo muchas cosas que contar, unas pocas que mostrar y ninguna que guardar. Tengo una sombra triste que colorear....